Inflación en Colombia vuelve a subir y enciende las alarmas: la papa se disparó 78% en un año

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El costo de vida llegó al 6,29% anual en septiembre, impulsado por los alimentos y otros gastos del hogar. Mientras el Banco de la República mantiene su estrategia para contener los precios, los analistas advierten que la comida podría presionar aún más la inflación al cierre de 2026.

El bolsillo de los colombianos continúa bajo presión. La inflación anual llegó al 6,29% en septiembre de 2026, por encima del 6,24% registrado en agosto, de acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Aunque el resultado estuvo ligeramente por debajo de las expectativas del mercado, representa el nivel más alto desde julio de 2024.

Durante septiembre, los precios aumentaron 0,37%. Además, entre enero y septiembre acumularon un incremento de 5,74%, superior al 4,55% registrado en el mismo periodo de 2025. El comportamiento evidencia las dificultades para moderar el costo de vida, luego de que Colombia cerrara el año pasado con una inflación de 5,1%.

La preocupación aumenta porque el Banco de la República ha elevado las tasas de interés en varias ocasiones para intentar frenar el encarecimiento de los bienes y servicios. Desde enero, la tasa pasó de 9,25% a 12,25%, pero los precios siguen creciendo y los alimentos se perfilan como uno de los principales factores de presión para los últimos meses del año.

La papa y los alimentos golpean el presupuesto familiar

Uno de los datos que más llama la atención del reporte es el comportamiento de los alimentos. Este grupo registró un aumento mensual de 0,78% en septiembre, por encima del 0,55% que esperaban los analistas. En comparación con el mismo mes de 2025, la comida está 6,74% más cara.

El caso de la papa resulta especialmente preocupante: su precio aumentó 78% en los últimos doce meses. Según el seguimiento de precios de Bancolombia, durante septiembre este producto se encareció cerca de 13% en las tiendas de barrio, en un contexto marcado por las condiciones climáticas y los ciclos de cosecha.

Por tratarse de un alimento de consumo habitual en los hogares colombianos, las variaciones en su precio pueden sentirse directamente en el presupuesto destinado al mercado.

La educación también contribuyó al resultado mensual. Esta división presentó un incremento de 1,43% en septiembre, el mayor entre los grupos de gasto reportados para ese periodo.

A estos factores se suman los aumentos acumulados en vivienda y servicios públicos, que han tenido un peso importante en la evolución de los precios durante el último año.

El Banco de la República mantiene la presión sobre las tasas

El pasado 30 de septiembre, la Junta Directiva del Banco de la República decidió elevar la tasa de interés hasta el 12,25%. La decisión se tomó en una votación en la que cinco de los siete codirectores respaldaron un aumento; uno de ellos propuso llevarla incluso al 12,5%.

Según las minutas de la reunión, la mayoría considera que las presiones inflacionarias ya no se concentran exclusivamente en los alimentos y las tarifas reguladas, sino que se han extendido a otros componentes de la canasta de consumo.

Sin embargo, dos integrantes de la Junta defendieron una pausa en los incrementos. Su argumento es que buena parte del encarecimiento proviene de factores sobre los cuales las tasas de interés tienen una capacidad limitada de intervención, como los alimentos, los servicios regulados y los arriendos.

Estos últimos tienen un peso considerable en el resultado: de acuerdo con el análisis citado, los arriendos explican cerca de una sexta parte de la inflación anual.

La diferencia entre ambas posiciones está en cómo interpretar la persistencia de la inflación. Mientras una parte de la Junta considera necesario mantener una política monetaria restrictiva, la otra advierte que subir las tasas puede ser insuficiente para corregir aumentos originados en factores específicos de la oferta.

Una señal de alivio, pero todavía insuficiente

No todos los indicadores muestran un deterioro. La inflación sin alimentos, que incluye las tarifas reguladas, bajó de 6,27% en agosto a 6,18% en septiembre. Se trata de su primera reducción después de seis meses consecutivos de aumentos.

Este dato podría indicar que algunas presiones empiezan a moderarse. No obstante, todavía falta conocer el resultado de la inflación básica de septiembre, una medición seguida de cerca por el Banco de la República porque excluye los alimentos y los precios regulados.

Los analistas también han cambiado sus previsiones para el cierre del año. Según la encuesta mensual del Emisor, que consulta a 43 entidades, en enero esperaban que los alimentos subieran 4,7% durante todo 2026. En septiembre, esa expectativa aumentó a 8,6%.

En cambio, las proyecciones para la inflación sin alimentos ni precios regulados descendieron de 6,7% a 6,2%. La lectura de los expertos apunta a que la comida podría convertirse en el principal motor del encarecimiento durante el último tramo del año, mientras otros componentes de la canasta mostrarían una moderación.

El fenómeno de El Niño añade incertidumbre

Las condiciones climáticas son otro elemento que preocupa a los especialistas. El fenómeno de El Niño puede afectar las cosechas y la disponibilidad de ciertos productos, lo que termina trasladándose a los precios que pagan los consumidores.

Alejandro Reyes, economista principal de BBVA Research para Colombia, ha advertido que algunos de estos efectos pueden ser transitorios. Sin embargo, también existe el riesgo de que las alzas terminen influyendo en las expectativas de los consumidores y las empresas, especialmente después de varios años en los que la inflación no ha regresado a la meta oficial.

Reyes considera que la decisión de septiembre pudo ser una de las últimas oportunidades para que el Banco de la República aumentara las tasas en el actual ciclo. Por ello, espera que permanezcan estables durante los próximos meses.

Los analistas consultados por el Emisor también prevén que los recortes comiencen a partir del segundo trimestre de 2027. Por su parte, las entidades consultadas por Citi calculan que la inflación terminará 2026 en 6,91%, más del doble de la meta del Banco de la República.

La próxima reunión de la Junta está prevista para el 30 de octubre, cuando se evaluará el panorama económico y la evolución de los precios.

La inflación también será clave para negociar el salario mínimo

El dato de septiembre llega en un momento importante para las discusiones económicas del país. La inflación será uno de los elementos que tendrán sobre la mesa el Gobierno, los empresarios y las organizaciones sindicales durante la negociación del salario mínimo para 2027.

El aumento del costo de vida influye en la discusión sobre cuánto deberían subir los ingresos de los trabajadores para preservar su capacidad de compra. Al mismo tiempo, las empresas deben considerar sus costos laborales y las condiciones económicas generales.

Con los alimentos al alza, la inflación acumulada por encima de la registrada un año atrás y las tasas de interés en niveles elevados, el cierre de 2026 plantea un desafío para los hogares y las autoridades económicas. La evolución de los precios en los próximos meses será determinante tanto para las decisiones del Banco de la República como para la negociación salarial del próximo año.

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