El Gobierno colombiano reiteró su disposición de apoyar a Panamá luego del potente terremoto de magnitud 7,7 que sacudió al país el pasado 9 de octubre. El presidente Abelardo De la Espriella envió un nuevo mensaje de solidaridad y aseguró que las autoridades panameñas pueden contar con la asistencia que necesiten para atender la emergencia.
A través de sus declaraciones, el mandatario destacó los vínculos históricos entre las dos naciones y afirmó que Colombia no permanecerá indiferente ante las dificultades que atraviesa el pueblo vecino.
“No están solos. Colombia ofrece la asistencia que necesiten. Nos unen la historia y una frontera que no es de distancia, sino de hermandad”, manifestó De la Espriella. También cuestionó los mecanismos mediante los cuales, según dijo, anteriormente se perdían recursos destinados a la población afectada, y sostuvo que la ayuda debe llegar directamente a quienes más la necesitan.
El jefe de Estado cerró su mensaje con palabras de respaldo: “Todo mi afecto por el pueblo hermano de Panamá están en nuestras oraciones, cuenten con nosotros”.
No es la primera vez que el presidente colombiano se pronuncia sobre la emergencia. El pasado viernes, poco después de conocerse las consecuencias del sismo, expresó su solidaridad a través de su cuenta de X y ofreció el apoyo de Colombia para responder a las necesidades de los damnificados.
Panamá acelera la distribución de alimentos y agua
Mientras llegan los mensajes de respaldo internacional, las autoridades panameñas avanzan en la entrega de asistencia humanitaria y en la recuperación de las zonas más afectadas por el movimiento telúrico.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, informó que la rehabilitación de varias carreteras ha permitido mejorar el transporte de alimentos, agua potable y otros productos esenciales hacia las comunidades afectadas, especialmente en las provincias de Herrera, Los Santos y Coclé.
Durante una visita a una instalación del Instituto de Mercadeo Agropecuario, en Herrera, el mandatario explicó que se están preparando miles de bolsas con productos básicos para distribuirlas entre las familias damnificadas.
La entrega incluye arroz, fríjoles y otros alimentos, que serán llevados casa por casa. Mulino insistió en que la asistencia debe manejarse con transparencia y llegar a las personas que realmente la necesitan, sin utilizar la emergencia con fines políticos.
Las dificultades iniciales estuvieron relacionadas, en buena medida, con los daños en la infraestructura vial, que impedían el paso de los vehículos encargados de transportar los suministros. Sin embargo, la recuperación de algunas rutas ha permitido reactivar gradualmente las operaciones de abastecimiento.
Cerca de 26 toneladas de ayuda llegaron por vía aérea
Una de las localidades que recibió atención fue Tonosí, población costera ubicada cerca del epicentro del terremoto, a unos 180 kilómetros de Ciudad de Panamá.
Mulino explicó que unidades del Servicio Nacional Aeronaval trasladaron hasta esa zona agua, alimentos no perecederos y otros elementos indispensables para atender a los habitantes que permanecían reunidos en espacios habilitados temporalmente.
De acuerdo con el Ministerio de Seguridad Pública de Panamá, entre el sábado y el domingo se transportaron por vía aérea cerca de 26 toneladas de ayuda humanitaria hacia los sectores más golpeados por el sismo.
El Gobierno panameño también anunció la suspensión de las clases durante el lunes, con el propósito de facilitar las labores de atención y permitir que el país retome progresivamente sus actividades.
Más de 1.400 estructuras presentan afectaciones
Aunque las autoridades destacaron que no se han reportado fallecidos ni personas desaparecidas, el balance de daños materiales continúa aumentando a medida que avanzan las inspecciones.
El último reporte citado por las autoridades panameñas daba cuenta de cerca de 30 personas con heridas leves y más de 1.400 estructuras afectadas en distintas regiones del país.
Entre los inmuebles reportados se encuentran aproximadamente 840 viviendas y edificios residenciales, 419 instituciones educativas, más de 60 instalaciones gubernamentales, 24 centros de salud, 12 hoteles y 27 iglesias.
Por ahora, las pérdidas económicas no han sido calculadas en su totalidad. Para responder a las consecuencias de la emergencia, Panamá declaró el estado de emergencia nacional, una medida que permitirá canalizar hasta 100 millones de dólares para financiar las acciones de atención y recuperación.
En medio de los trabajos para restablecer la normalidad, el Gobierno panameño mantiene como prioridad el suministro de alimentos y agua, la recuperación de las vías y la atención a las familias que sufrieron daños en sus viviendas.
Por su parte, Colombia reiteró su disposición de colaborar con el país vecino, en una emergencia que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades y la solidaridad entre ambas naciones.







